El reconocimiento del Gobierno cubano de sus conversaciones con Washington llega en un momento crítico, con el tejido social de la isla tensionándose, como evidencian los repetidos cacerolazos por los apagones y la creciente contestación universitaria.
El bloqueo petrolero que inició EEUU en enero supone una nueva vuelta de tuerca en la profunda crisis estructural de la isla, que va para su séptimo año, testando los límites del pueblo cubano, socializado en la épica de la resistencia.
La desaparición del combustible y el transporte público, el aumento de los cortes eléctricos hasta tasas récord, el incremento de los precios de los alimentos, el colapso de la entrada de divisas y el ostensible deterioro de los servicios públicos, están atizando el descontento.
La socióloga cubana Cecilia Bobes, autora del estudio ‘Protestas en Cuba. Más allá del 11 de Julio’, destaca en declaraciones a EFE que en la última semana se produjo un “aumento explosivo” de las protestas.
Durante todas las noches de esta última semana se registraron protestas en distintas ciudades del país. Principalmente cacerolazos, pero también quemas de basura y gritos de consignas antigubernamentales, en barrios de La Habana y en otras localidades.
La mayor con diferencia es la que llevó a cientos de personas frente a la sede municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal) en Morón (centro), después de un apagón de más de 24 horas, entre gritos de “¡Corriente y comida!” y “¡Libertad!”.
Un grupo reducido irrumpió entonces en el inmueble del partido y encendió una hoguera de grandes dimensiones frente a la puerta, al parecer con mobiliario del interior. Un medio estatal informó de cinco detenciones y testimonios en redes hablaron de heridos, extremos que EFE no pudo verificar de forma independiente.
EN LA UNIVERSIDAD
Las costuras sociales también se han tensionado en el ámbito estudiantil. La Universidad de La Habana registró el lunes pasado su primera ocupación del espacio público en décadas cuando cerca de 30 jóvenes protagonizaron una sentada en la icónica escalinata del centro académico.
