Ucrania conmemoró este martes el cuarto aniversario de la invasión a gran escala de Rusia con el respaldo de sus aliados más cercanos y sin señales de una pronta resolución para el conflicto más sangriento de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Desde el inicio de la ofensiva rusa el 24 de febrero de 2022, se registraron decenas de miles de víctimas, aunque el Kremlin apostaba desde un principio por una victoria rápida ante una resistencia ucraniana que no esperaban.
La guerra provocó consecuencias globales: varios países europeos incrementaron su gasto militar ante la posibilidad de una confrontación directa con Rusia. Las conversaciones diplomáticas, reanudadas el año pasado con la mediación de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, no produjeron avances sustanciales en el terreno -aparte del intercambio de rehenes- y la destrucción en Ucrania continúa.
LAS CIFRAS
Se desconoce con certeza el número de muertos en el conflicto pero según el último recuento de la ONU levantado hasta 2025, cerca de 15.000 civiles han muerto (incluidos 766 niños) y 40.600 han sido heridos en territorio ucraniano, aunque la cifra real es “probablemente considerablemente más alta”, sobre todo por la dificultad de acceder a las zonas ocupadas.
Los ataques ucranianos contra Rusia, por su parte, dejaron 253 muertos en 2025, según reportes de Moscú citados por la ONU. Del lado militar, Zelenski reconoció a inicios de febrero la muerte de 55.000 militares desde 2022, un número considerado muy subestimado debido a las decenas de miles de desaparecidos.
Rusia guarda silencio sobre sus bajas, pero se calculan en cerca de 1,2 millones, según el estadounidense Center for Strategic and International Studies (CSIS). Ese organismo también reporta hasta 325.000 soldados rusos y entre 100.000 y 140.000 militares ucranianos muertos desde 2022.
APOYO DE EUROPA
Ucrania recibió este martes, día en que se cumplieron cuatro años del inicio de la guerra de Rusia, el apoyo europeo, pero ni la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, ni el presidente del Consejo Europeo, António Costa, pudieron escenificarlo con el préstamo europeo de 90.000 millones de euros, más sanciones contra Rusia o una fecha de adhesión.
