El presidente de EEUU, Donald Trump, marcó este jueves la primera reunión de su Junta de Paz con promesas de llevar estos esfuerzos por poner fin a conflictos a un escenario global que vaya más allá de Gaza y de trabajar con la ONU para “devolverle la salud” al sistema que él mismo desacreditó. “Vamos a hacer de Gaza un lugar muy próspero y seguro. Y también quizá vayamos un paso más allá. Donde veamos focos de conflicto en el mundo, probablemente podamos ocuparnos de ellos con mucha facilidad, con este grupo extraordinario de personas poderosas y brillantes”, dijo al cerrar la cita en el Instituto de la Paz de Washington, que rebautizó con su nombre.
Utilizó la resolución del conflicto entre Israel y el grupo palestino Hamás en la Franja, rubricado en Egipto el pasado octubre, para solidificar la posición del organismo, al que se han resistido una mayoría de los grandes actores mundiales, que como mucho hoy asistieron como invitados u observadores.
Durante sus palabras inaugurales, insistió en que la mayoría de países invitados a unirse al organismo –al menos 35– “han aceptado, y los que no lo han hecho, lo harán”, aseguró al anunciar que Noruega se había comprometido a organizar un evento de la entidad próximamente.
