Los habitantes de Río de Janeiro recuperaron este miércoles decenas de muertos tras la megaoperación policial lanzada en la víspera contra el Comando Vermelho, una de las mayores bandas de narcotraficantes de Brasil.
El balance de fallecidos llega a 132, según cifras de la Defensoría Pública, una institución pública que recopiló los datos en los institutos forenses y en el lugar de los hechos, aunque el Gobierno regional solo ha confirmado 119 hasta ahora.
Entre los fallecidos hay cuatro policías y el resto, según las autoridades, son sospechosos de integrar la banda armada que presentaron resistencia.
La operación se desarrolló el martes en los conjuntos de favelas de Penha y Alemão, una zona empobrecida en la que viven 200.000 personas, y los enfrentamientos se extendieron a una zona boscosa en los cerros que bordean estas barriadas.
Esos bosques amanecieron este miércoles plagados de cadáveres tiroteados.
Los habitantes de la favela se movilizaron para buscar a sus familiares y, sin ayuda de las autoridades, se internaron en el bosque de madrugada para recuperar los cuerpos con camillas improvisadas.
EL OPERATIVO
El secretario de Policía Militar, Marcelo Menezes, en declaraciones a O’Globo dio detalles hasta ahora desconocidos: La intervención contó con el despliegue de 2.500 uniformados y fue el resultado de 60 días de planificación .
Según declaró, el Batalhão de Operações Especiais (Bope) estableció un “muro impenetrable” en la zona de bosque que rodea las favelas, tradicionalmente utilizada como ruta de escape por los criminales. Mientras tanto, otros batallones avanzaron desde diferentes accesos, empujando a los sospechosos hacia áreas deshabitadas.
