Un manifestante fallecido, 12 militares heridos, 17 retenidos, denuncias indígenas de “represión” por parte de las fuerzas del orden, así como acusaciones del Gobierno sobre “emboscadas” a un convoy, se registraron este domingo, al cumplirse una semana de las protestas convocadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) contra el alza del diésel y otros reclamos.
La provincia andina de Imbabura (norte) se mantiene como el epicentro de las protestas, donde el lunes un millar de manifestantes atacó, en Otavalo, un destacamento policial, dañó sus instalaciones, e incendió diez vehículos policiales y particulares.
Varias personas fueron detenidas tras ese ataque, entre ellas doce indígenas que son procesados por terrorismo, al igual que dos venezolanos, que el Gobierno presume pertenecen a la banda criminal transnacional Tren de Aragua, al que el Gobierno cataloga como “terrorista”.
La ministra de Gobierno, Zaida Rovira, quien tildó de “terroristas” a esos actos, denunció que manifestantes “emboscaron” la madrugada de este domingo un convoy que llevaba ayuda a la zona norte.
