Nueva York/Washington/EFE
El ataque militar de Estados Unidos de esta semana a la embarcación venezolana en el que murieron once personas, que la Casa Blanca justifica en la lucha contra el narcotráfico y amenaza con repetir, ha generado cuestionamientos y elevado las tensiones en la región del Caribe.
El Gobierno de Donald Trump, tras incrementar su presencia militar cerca de las costas venezolanas, informó el martes del ataque contra una supuesta narcolancha que atribuyó a la organización criminal trasnacional Tren de Aragua, en un giro letal sin precedentes respecto a la política habitual de confiscación, detenciones y sanciones contra el narcotráfico.
La Casa Blanca defendió el jueves que el ataque dirigido por Trump respondió a las leyes de un “conflicto armado”, fue contra una “organización designada como terrorista” y en defensa de los intereses de EE.UU. y la “autodefensa colectiva de otras naciones” víctimas de la violencia y la actividad de los cárteles.
Mientras el Gobierno de Nicolás Maduro -al que Washington acusa de liderar el “narcoterrorista” Cartel de Los Soles- calificaba el ataque como un invento de EE.UU., los medios locales venezolanos transmitían mensajes de condolencia en redes sociales por los fallecidos, contradiciendo la versión oficialista.
La embarcación salió el 31 de agosto de San Juan de Unare cargada supuestamente con droga hacia Trinidad y Tobago y unos tripulantes vecinos de la zona, ruta habitual de las mafias que suelen contratar a pescadores para traficar, detalla El Nacional, que cita a la periodista local Sebastiana Barráez.
Según dijo a EFE José Enrique Arrioja, director de Americas Quaterly, el ataque “ha subvertido los principios legales y protocolos de rigor para este tipo de operaciones” ya que “asume culpabilidad irrefutable de los ocupantes” de la lancha, algo “que solo se da en caso de guerra y que en otros casos sería algo inaceptable”.
“Es un precedente preocupante. Parece querer mandar un mensaje de que habrá tolerancia cero con el narcotráfico”, agregó Arrioja, y que se ha dado en una región eminentemente pesquera y pobre de Venezuela, que por su situación ha sido durante mucho tiempo una cabeza de playa para el narcotráfico.
