Afganistán entra este jueves en el cuarto día tras el devastador terremoto con las esperanzas de encontrar más supervivientes bajo los escombros prácticamente desvanecidas, lo que convierte la llegada de ayuda humanitaria en la prioridad para miles de personas que lo han perdido todo.
Con el último balance oficial estancado en 1.457 muertos y 3.394 heridos, la operación en las remotas montañas del este del país se ha convertido en una de recuperación de cuerpos y, sobre todo, de asistencia a los vivos.
Sin embargo, el Gobierno talibán admitió este jueves que el número de muertos podría ser superior a los 1.457 reportados oficialmente, aunque precisó que por el momento no es posible ofrecer una nueva cifra consolidada, ya que siguen buscando bajo los escombros.
«El número de víctimas del incidente ha aumentado a medida que las operaciones de búsqueda y rescate continúan en las casas destruidas de la zona hasta la noche de ayer, miércoles», dijo en un mensaje publicado en su perfil de X el portavoz adjunto de los fundamentalistas, Hamdullah Fitrat.
La principal causa de la elevada mortalidad, según explican a EFE los propios supervivientes, es una combinación letal de geografía y pobreza.
Situación desesperada
Las casas, construidas en los valles con madera, piedra y barro, no pudieron soportar las fuertes sacudidas. «Aquí las casas se construyen al pie y en medio de las montañas porque no hay terreno llano. Cuando el terremoto golpeó, las rocas cayeron sobre ellas y sobre las carreteras, causando una gran destrucción y víctimas», explicó a EFE Abdul Wudood, un anciano de la comunidad.
«La gente aquí es pobre y carece de recursos. Sus casas no estaban construidas de forma sólida y adecuada, y por eso el terremoto causó un daño tan extenso», añadió Wudood.
La situación para los que siguen aislados es desesperada. «Muchas comunidades de las tierras altas permanecen aisladas, sin comida, agua o asistencia médica», advirtió el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Acceso muy complicado
El acceso a la zona cero sigue siendo el principal desafío. Según constató EFE sobre el terreno, el paso a las aldeas del epicentro es posible únicamente a través de lanzamientos aéreos o a pie, en una caminata de varias horas por terreno escarpado.
Ante la magnitud de la crisis, el gobierno talibán ha intensificado su búsqueda de ayuda exterior, pidiendo a sus diplomáticos «redoblar esfuerzos» para conseguir fondos.
La respuesta internacional ha comenzado a materializarse, pero la escala de la devastación desborda la capacidad local.
Agencias como la ONU coordinan con las autoridades la expansión de puentes aéreos y convoyes terrestres para intentar alcanzar las zonas más aisladas en los próximos días.
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