La peor ola de incendios forestales en España del siglo está dejando un paisaje desolador: cientos de miles de hectáreas quemadas, muchas de ellas de enorme valor medioambiental, casi 34.000 personas desalojadas de sus casas y hogares destruidos. “Todo era un infierno”, relatan los vecinos.
Con el avance voraz de las llamas de muchos megaincendios considerados de sexta generación -el ya catalogado como el fuego más grave de la historia de España desde que hay registros llegó a arrasar hasta 4.000 hectáreas por hora-, los equipos de extinción y policiales tuvieron tiempo de evacuar a miles de vecinos, pero no pudieron hacer nada por salvar algunas de sus casas.
La aldea de San Vicente, en Vilamartín de Valdeorras (Orense, en la región de Galicia), quedó arrasada por las llamas, y una de las vecinas que vivía en el pueblo cuenta a EFE, abatida, que se sintió “morir” al ver cómo ha quedado su casa, reducida a cenizas.
