El expresidente colombiano Álvaro Uribe (2002-2010) fue condenado este lunes en primera instancia por los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal y absuelto del de soborno simple en el considerado ‘juicio del siglo’ en Colombia y se enfrenta a una posible pena de entre cuatro y ocho años de cárcel.
“Obliga a esta instancia a anunciar en contra del señor Álvaro Uribe Vélez un sentido del fallo de carácter condenatorio por las conductas punibles de soborno en actuación penal, en concurso homogéneo en tres oportunidades y en concurso heterogéneo en relación con el fraude procesal”, dijo la jueza 44 del Circuito Penal de Bogotá, Sandra Heredia, al leer el fallo contra el expresidente de 73 años.
La jueza agregó: “Cuando un acusado en contra de quien se anuncia un fallo de condena que conlleva la imposición de una pena privativa de la libertad cuya ejecución no tiene que ser suspendida, los jueces deben cumplir la regla general consistente en disponer su captura inmediata”.
Heredia señaló que aunque el abogado Diego Cadena, que también está enjuiciado, aparece en el material probatorio presentado por la Fiscalía como la persona que supuestamente manipuló testigos para que cambiaran su testimonio a favor de Uribe en una demanda que lo enfrentó con el senador de izquierdas Iván Cepeda, el expresidente fue el “determinador” de tales conductas.
Este proceso comenzó en 2012 cuando Uribe demandó ante la Corte Suprema por supuesta manipulación de testigos a Cepeda, que en esa época preparaba una denuncia en el Senado en su contra por supuestos vínculos con el paramilitarismo.
Sin embargo, el magistrado José Luis Barceló, que estudió el caso, no abrió investigación contra el congresista sino que le inició un proceso al expresidente por presunta manipulación de testigos para que no declararan en su contra. En la lectura del fallo, que se prolongó por más de diez horas, Heredia validó casi todas las pruebas aportadas por la acusación, entre ellas las interceptaciones al celular del exmandatario y las grabaciones con un reloj espía, que su defensa había pedido que fueran rechazadas por ilegales.
