China ha mostrado firmeza en su respuesta a los aranceles de Donald Trump y lo ha hecho en varios frentes, con el anuncio de más tasas contra sus productos, un presupuesto de Defensa ambicioso y una diplomacia fuerte que advirtió de que Pekín está listo para “luchar hasta el final”.
Washington anunció esta semana la duplicación al 20% de los aranceles sobre productos chinos, a lo que el gigante asiático respondió de la misma manera que el mes pasado cuando Trump impuso sus primeras tarifas: con gravámenes del 10% y el 15% dirigidos a sectores específicos, en este caso a las importaciones agropecuarias estadounidenses.
Asimismo, agregó a un grupo de empresas estadounidenses relacionadas con la defensa y la seguridad a su lista de control de exportaciones, y otro a su lista de entidades poco confiables.
Todo esto se suma a las tasas del 15% anunciadas en febrero a productos estadounidenses de carbón y gas natural, así como otras del 10% a los de petróleo crudo, maquinaria agrícola, automóviles de gran cilindrada y camionetas. También impuso controles a la venta de minerales clave y abrió una investigación contra Google.
