La ciudad de Magdeburgo, en el este de Alemania, escenario el viernes de un ataque contra un mercadillo de Navidad a cargo de un médico saudí que mató con su coche a cinco personas e hirió a 200 –41 de ellas graves–, vivió un día de duelo marcado por interrogantes aún por resolver.
“Todo nuestro país está de luto con Magdeburgo”, dijo el canciller, Olaf Scholz en la visita que realizó a la ciudad, que vivió lo que el jefe del Gobierno germano llamó crimen “horrible” y “brutal” en una intervención en la que le acompañó Reiner Haseloff, el primer ministro de Sajonia-Anhalt, estado federado donde se encuentra la ciudad atacada.
Ambos prometieron hacer todo lo necesario para investigar lo ocurrido y aplicar todo el peso de la ley al responsable en una jornada en la que se llenaron de flores en honor a las víctimas varios puntos de la ciudad y cuya catedral organizó un acto religioso en favor de la “unidad” de los ciudadanos en “tiempos difíciles”, según los términos del Ayuntamiento magdeburgués.
