El incremento al 100% de los aranceles a los vehículos eléctricos (VE) chinos anunciado por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, es la última medida para evitar un tsunami de automóviles baratos, que EEUU teme que ponga fin a su industria automotriz en un año electoral en el que los demócratas han adoptado medidas proteccionistas.
El anuncio también ayuda a Biden de cara a las elecciones presidenciales de noviembre ya que permitirá al precandidato demócrata a alinearse incluso más con el poderoso sindicato United Auto Workers (UAW), que es una organización clave en la movilización del voto entre los trabajadores estadounidenses.
En 2023, las exportaciones chinas de VE a Estados Unidos solo fueron de 368 millones de dólares. En comparación, las exportaciones europeas de eléctricos a EEUU ascendieron a unos 7.400 millones de dólares ese año, según los datos oficiales.
