El segundo pago general convocado bajo el gobierno de Javier Milei transcurrió este jueves de manera desigual en Argentina, según los sectores analizados, aunque el sindicalismo celebró “la contundencia” de un paro que el Gobierno calificó de “descabellado”.
Argentina vivió un paro general de 24 horas convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), principal central obrera del país, contra las políticas de ajuste de Milei y las reformas económicas estructurales incluidas en su Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, que obtuvo la media sanción en Diputados y aguarda su tratamiento en el Senado.
Se sumaron a la convocatoria los sindicatos que engloban a los trabajadores de la mayoría del transporte público –colectivos (buses), trenes y subterráneo (metro)–, el aerocomercial y de carga, la educación, el sector bancario y los empleados estatales.
La sanidad redujo su actividad a la atención mínima, priorizando las emergencias; el comercio mostró un desigual respaldo, ya que, pese a que las cadenas de supermercados inicialmente apoyaban el paro, podían verse grandes superficies abiertas, al igual que pequeñas tiendas; mientras que restaurantes y farmacias funcionaron con normalidad.
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde residen unos 16 millones de habitantes –un tercio de la población del país–, mostró imágenes inusuales para un jueves no festivo, con las amplias avenidas sin el frecuente y frenético paso de sus autobuses, así como las estaciones de trenes con los convoyes detenidos y los pasillos vacíos.
SEGUNDO EN CINCO MESES
El de este jueves fue el segundo paro general de la CGT en la 'era Milei', que comenzó el pasado 10 de diciembre, tras el vivido el 24 de enero, que incluyó una masiva movilización frente al Congreso y que suponía la primera huelga global en Argentina desde mayo de 2019, bajo la gestión del conservador Mauricio Macri (2015-2019).
