El presidente ruso, Vladímir Putin, clamó venganza contra los responsables del atentado terrorista en una sala de conciertos en las afueras de Moscú, que se ha cobrado ya la vida de 133 personas, una cifra que va en aumento conforme avanzan las labores de búsqueda y rescate.
Los equipos de rescate comenzaron a encontrar más cuerpos de víctimas entre los escombros de la sala de conciertos, destruida por el incendio provocado por los atacantes.
A su vez, las autoridades admitieron que la cifra de muertos puede aumentar “considerablemente” según avanzan las labores de búsqueda en el edificio incendiado, que se extenderán por varios días más.
Varios hombres armados, vestidos con uniformes de camuflaje, irrumpieron en el Crocus City Hall, una gran sala de conciertos de Moscú, y dispararon con armas automáticas contra el público presente, según informaciones de medios internacionales de comunicación.
Los terroristas del Isis han asumido la autoría del atentado y han asegurado en su canal de Telegram que el ataque iba específicamente dirigido contra una reunión de cristianos.
“Todos los autores, organizadores y los que encargaron este crimen recibirán un merecido e irremediable castigo, sean quienes sean e independientemente de que los hayan enviado”, dijo Putin durante un mensaje a la nación transmitido por la televisión rusa.
En la alocución, que duró cinco minutos, Putin destacó que ya han sido detenidas once personas en relación con el ataque terrorista, el mayor que ha sufrido Rusia desde la matanza de Beslán, hace veinte años.
