Aunque el diagnóstico de cáncer de Carlos III es un revés para la monarquía y suscita incertidumbre en el Reino Unido, la realidad es que existe un protocolo bien detallado que asegurará que las funciones del rey queden cubiertas durante su enfermedad.
Incluso si llegara un momento en que el monarca de 75 años se considerara incapacitado, la maquinaria regia engrasada durante siglos de historia garantizaría una sucesión fluida, dice a EFE el conocido experto constitucional Robert Hazell.
Los miembros de la realeza que ahora están en alerta son el príncipe Guillermo, heredero al trono; Camila, esposa del soberano; y los hermanos de éste Ana y Eduardo. Y si las cosas vinieran mal dadas, también el príncipe Enrique.
Al anunciar el lunes su tratamiento oncológico, el palacio de Buckingham indicó que Carlos III se retirará de los actos públicos pero no de sus labores como cabeza del Estado, como la firma de leyes, el nombramiento de ministros o las audiencias semanales con el jefe del Gobierno, Rishi Sunak.
