El Boeing 787 de Virgin Atlantic voló entre Londres Heathrow y Nueva York el 28 de noviembre, tal como se había anunciado, utilizando un combustible que se compone en su mayoría de sebo y otras grasas residuales.
El viaje, que duró ocho horas y 43 minutos, fue un éxito y demostró que es posible operar vuelos comerciales de larga distancia con combustible sostenible.
“Este vuelo es un hito importante para la aviación sostenible”, dijo Richard Branson, fundador de Virgin Atlantic a medios británicos. “Demuestra que es posible volar sin combustibles fósiles, y que podemos crear un futuro más limpio para la aviación”, agregó.
El Gobierno británico proporcionó un millón de libras para financiar el vuelo.
El secretario de Estado de Transportes, Grant Shapps, destacó que el vuelo es “una señal de nuestro compromiso con la descarbonización de la aviación”.
