Una serie de al menos cuatro carros bomba y motines en las cárceles, donde hay policías y guardias retenidos por los presos, volvieron ayer, jueves, a prender la alarma por la situación de violencia en Ecuador, a pocos días de que concluyese una sangrienta primera vuelta de las elecciones presidenciales, con el asesinato del candidato Fernando Villavicencio.
En cuestión de pocas horas, entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, se registraron cuatro vehículos con artefactos explosivos que acabaron calcinados sin dejar víctimas, dos de ellos en Quito y otros dos en Machala y Pasaje, dos ciudades de la sureña provincia de El Oro, fronteriza con Perú.
Si bien la Policía todavía investiga la relación entre los eventos de Quito y los de las otras dos ciudades, la similitud entre ellos y la coincidencia en el tiempo inclina a los investigadores a pensar en su conexión, y piensan en que una banda criminal puede estar detrás de estos "actos terroristas", como los han calificado.
