Cuando una mujer, de 45 años, se dio cuenta de que llevaba cinco semanas de retraso y tras dar positivo en dos pruebas de embarazo, ideó un plan para abortar.
Viajar fuera del estado era la única opción para ella. Louisiana, donde reside, es uno de los estados que prohibieron prácticamente los abortos.
La historia de la mujer sobre la distancia que recorrió y las penurias que tuvo que soportar para abortar refleja una realidad más amplia en Estados Unidos, en la que las mujeres que desean someterse a la intervención deben atravesar varios estados con distintos niveles de acceso. Según un estudio publicado en noviembre en la revista Journal of the American Medical Association, el tiempo medio de viaje hasta un centro de aborto se triplicó en los últimos años.
