Cerca de dos millones de personas que viven en la región metropolitana de Uruguay se podrían quedar sin agua dulce a finales de junio, según la estimación de Obras Sanitarias del Estado (OSE). La fecha límite antes era en mayo, pero las lluvias que hubo llenaron un poco los cauces. Sin embargo, desde principios de ese mes, el agua que sale de los grifos sabe salada y en efecto tiene el doble de sodio de lo normal.
El país atraviesa una sequía desde hace tres años y, a este punto, el río Santa Lucía ha disminuido su caudal. En consecuencia, la represa Paso Severino que se nutre de ese cauce de agua dulce y que es de donde sale el agua para Montevideo, está en niveles muy bajos. Al 7 de junio, tenía solo 4,4 millones de metros cúbicos de agua, de los 67 millones que puede albergar y tan solo una semana después, disminuyó a 3,7 millones, según OSE.
