El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, logró durante su visita de dos días a China rebajar las tensiones a pesar de que los expertos eran pesimistas sobre los resultados del viaje debido al extremo deterioro de las relaciones entre las dos potencias.
La estancia de Blinken en Pekín culminó ayer, lunes, con una reunión con el presidente chino, Xi Jinping, un encuentro de una media hora que no estaba en la agenda oficial del jefe de la diplomacia estadounidense y que transmite una señal conciliadora por parte de Pekín.
Xi dijo a Blinken al comienzo de su cita que las interacciones entre Estados “deben basarse siempre en el respeto mutuo y la sinceridad” y subrayó su “esperanza” de que la visita del representante estadounidense implique “hacer contribuciones positivas para estabilizar las relaciones” bilaterales.
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El domingo, el secretario de Estado se vio con el ministro chino de Exteriores, Qin Gang, con quien estuvo reunido más horas de lo previsto y luego cenó, en tanto este lunes la cita fue con el máximo responsable de la diplomacia china, Wang Yi, jefe de la Comisión de Asuntos Exteriores del Partido Comunista de China (PCCh).
