El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, conmemoró este lunes los 100 primeros días de su gobierno con fuertes críticas al legado de su antecesor, Jair Bolsonaro, y el compromiso de seguir “reconstruyendo” el país con foco en los más pobres.
“Fueron 100 días de mucho trabajo, pero todavía tenemos 1.360 días para seguir reconstruyendo este país”, afirmó en una reunión ministerial carente de grandes anuncios.
El mandatario hizo un balance general de los primeros meses de su gestión, de la que dijo sentirse “muy orgulloso”, y declaró su “optimismo” en relación al futuro económico del país frente al “pesimismo” del Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.
“Brasil volvió a tener un Gobierno que se mira en el pueblo brasileño y se despierta temprano para cuidar de los que más lo necesitan, que en los últimos años fueron víctimas de la ausencia de Gobierno en este país”, afirmó.
