A Vera Lúcia da Silva no le cabe más purpurina en el cuerpo: esta empleada doméstica de Río de Janeiro está lista para dar rienda suelta a su alegría con el pleno regreso del carnaval callejero, tras la pandemia y un periodo sombrío para la cultura con el expresidente Jair Bolsonaro.
“Para los cariocas, el Carnaval es todo lo que está bien, el pueblo mezclado en la calle, todos felices”, dice Da Silva, de 58 años, en el desfile del tradicional “bloco” Céu na Terra, una de las 400 comparsas autorizadas a desfilar en Río este año.
El popular carnaval de Río, que ocurre simultáneamente en las calles y el Sambódromo, fue cancelado en 2021 por la pandemia. En 2022 la Alcaldía autorizó los desfiles de las escuelas de samba, pero la fiesta callejera regada con cerveza, música y purpurina debió esperar.
