Los trabajadores extranjeros despedidos de empresas tecnológicas en Estados Unidos, cuyos visados dependen de su empleo, están luchando por encontrar nuevos puestos para evitar verse obligados a desarraigar su vida y dejar el país.
Más de 150 mil empleos basados en Estados Unidos han desaparecido en los meses recientes, proporcionándole un golpe económico a Silicon Valley que no se veía desde la burbuja del ‘puntocom’ que estalló a comienzos de la década del 2000.
Conforme la enorme ola de despidos se extiende entre las firmas tecnológicas de Estados Unidos, muchos de quienes se quedaron sin empleo permanecen en el país con visas H1-B u otras que están supeditadas a sus trabajos, según las congresistas de California, Anna Eshoo y Zoe Lofgren.
Ambas escribieron una carta instando a las autoridades migratorias estadounidenses a por lo menos duplicar el plazo de 60 días que les permite a los trabajadores extranjeros, portadores de visas de trabajo, conseguir nuevos empleos.
