Colchonetas en el suelo, pasillos abarrotados y filas para desayunar. Decenas de campesinos despertaron en un antiguo local tras viajar más de 24 horas por zigzagueantes carreteras andinas para pedir la renuncia de la presidenta de Perú Dina Boluarte.
Los cientos de campesinos del Cusco, Ayacucho, Cajamarca, Puno y Andahuaylas llegaron en buses y camiones masticando hojas de coca para saciar el hambre.
La protesta se extenderá hasta este jueves y fue denominada "Toma de Lima", en desafío al estado de emergencia.
La Policía elevó esta semana la vigilancia de las carreteras de ingreso a Lima tras la partida desde distintas regiones del interior del país de buses y camiones con manifestantes hacia la ciudad, que ha suspendido sus festejos por los 488 años de su fundación el 18 de enero.
En las protestas se demanda además el cierre del Congreso, una nueva Constitución, elecciones anticipadas rápidas y la liberación del expresidente izquierdista Pedro Castillo.
