El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, profundizó este miércoles la purga contra militares que trabajaban en el Ejecutivo, al tiempo que cargó de nuevo contra el exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro por su supuesta responsabilidad en los actos violentos que sus partidarios cometieron el 8 de enero en Brasilia.
Lula dispensó a 13 uniformados, un día después de que otros 40 militares fueran apartados de sus funciones en la residencia presidencial, el Palacio de la Alvorada.
El personal separado este miércoles hacía parte del Gabinete de Seguridad Institucional, responsable de asistir al presidente en labores de seguridad nacional y política de defensa, según se publicó en el Diario Oficial de la Unión.
Los cambios ocurren una semana después de que el mandatario, de 77 años, manifestara su desconfianza sobre algunos uniformados que cumplen funciones auxiliares en las sedes de gobierno.
