La rivalidad comercial de Occidente con China por las energías verdes y el futuro de Brasil, que prometió reforzar la democracia después del asalto contra sus instituciones y equilibrar sus cuentas públicas, centraron ayer, martes, el arranque del foro de Davos, que reúne cada año en Suiza a la élite económica y política mundial.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, criticó los esfuerzos por atraer a China las industrias europeas de tecnologías limpias, mediante subvenciones que, según ella, “distorsionan” el mercado.
“Cuando el comercio no es justo, nuestras reacciones deben ser más enérgicas”, afirmó, apuntando a China pero también a Estados Unidos, donde hay en marcha un gran plan de inversiones climáticas del presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
