Autoridades mexicanas detuvieron ayer a Ovidio Guzmán, hijo del encarcelado narcotraficante Joaquín “Chapo” Guzmán, durante un operativo en la ciudad de Culiacán que desató intensos tiroteos y quema de vehículos en esa ciudad.
Guzmán fue capturado por el Ejército y la Guardia Nacional de México bajo cargos de liderar “la fracción Los Menores, afín al Cártel del Pacífico (o Cártel de Sinaloa), y es “hijo de Joaquín Guzmán Loera”, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos, declaró a la prensa el secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval.
El arresto se produjo tres días antes de la llegada a México del presidente estadounidense, Joe Biden, cuyo país ofrecía cinco millones de dólares por la captura de Ovidio, alias “El Ratón”, quien fue trasladado a Ciudad de México en un avión de la Fuerza Aérea.
El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, descartó una extradición “express” y negó que la captura sea un gesto del gobierno para congraciarse con Biden, quien se reunirá el lunes con su homólogo Andrés Manuel López Obrador en Ciudad de México.
Guzmán “tiene un proceso abierto en México que es lo que da origen a la orden (de captura). Entonces, yo supondría que lo que vamos a ver es un proceso en México conforme a la ley”, declaró Ebrard a la prensa.
Se trata de la detención más importante de un capo mexicano desde que el pasado 15 de julio fuera aprehendido Rafael Caro Quintero (el “Narco de Narcos”), quien lideró el extinto cártel de Guadalajara y es reclamado por Estados Unidos.
REACCIÓN VIOLENTA
La detención de Guzmán, de 32 años, desató intensos tiroteos entre criminales y fuerzas de seguridad, y quema de vehículos en varios puntos de Culiacán, con saldo de un militar muerto y 18 heridos, reportó el gobernador Rubén Rocha.
La violencia se extendió al aeropuerto internacional de la ciudad, donde un avión de pasajeros recibió un impacto de bala momentos antes de despegar, al igual que una aeronave de la Fuerza Aérea, informaron la empresa Aeroméxico y la secretaría de Comunicaciones y Transportes.
