Las autoridades peruanas confiaban el domingo en que las violentas protestas tras la destitución del presidente Pedro Castillo comiencen a ceder, en tanto el Papa Francisco llamaba al diálogo y Estados Unidos a emprender reformas para salvaguardar la democracia.
“Las informaciones que tenemos es que están funcionando las medidas que hemos tomado, es decir, se están recuperando carreteras, se están habilitando aeropuertos y también está disminuyendo la violencia de las personas que se manifestaban en la calle”, dijo ayer, domingo, el primer ministro, Pedro Angulo, a la televisora estatal TV Perú.
Las protestas –más intensas en el sur andino, región golpeada por la pobreza, desigualdad y con demandas sociales postergadas– exigen la libertad de Castillo, preso e investigado por rebelión, tras su fallido intento de autogolpe de Estado.
También exigen la renuncia de su sucesora, Dina Boluarte, el cierre del Parlamento y elecciones generales inmediatas.
Boluarte ya adelantó que se mantendrá “firme” en el cargo y exigió al Congreso que acelere la aprobación de un adelanto de las elecciones generales, una demanda del 83% de los ciudadanos con la que podría atenuarse la crisis.
ADELANTAR ELECCIONES
El Parlamento debe volver a someter a votación este martes 20 de diciembre el proyecto para adelantar los comicios de 2026 a 2023, que la semana pasada no logró los votos necesarios.
