Las muertes diarias por covid-19 se vienen contando por miles en México y los llamados a quedarse en casa se multiplican. Pero Gerardo Acevedo, que siempre se ganó la vida en la calle, no tiene más opción que arriesgarlo todo.
Acevedo se cuenta entre la marea de vendedores ambulantes de Ciudad de México, donde la suspensión de actividades esenciales vigente desde el 18 de diciembre no impide que negocios de toda clase sigan abiertos, ni las aglomeraciones en el transporte público.
“Nos dicen que nos quedemos y no salgamos, pero ¿qué llevamos para comer?”, dice a la AFP Acevedo, de 52 años, en su puesto de calcetines del centro de la capital. “Tengo que apoyar a mis hijos, a los yernos, a los nietos”.
Acevedo también tuvo que trabajar el año pasado cuando cerraron los comercios no esenciales, y lo hace ahora que algunos locales del centro reabrieron con la obligación de atender de puertas para afuera.
“Nos ha ido muy mal”, asegura.
Ciudad de México acumula casi 31.000 defunciones por la pandemia. En todo el país, de 126 millones de habitantes, se cuentan 166.200 muertes y 1,9 millones de contagios.
Dura realidad –
Cerca del puesto de Acevedo, decenas de personas esperan frente a locales de perfumería, ropa o herramientas, pues allí se abastecen muchos comerciantes del área metropolitana del Valle de México, que abarca la capital y reúne a 22 millones de habitantes.
De fondo se escuchan los pregones de los vendedores callejeros: “¿Qué buscabas?”, “¡para la gente que le gusta lo bueno, que le gusta la calidad!” o “¡pastillas para esa garganta irritada!”.
Ellos son parte de los 29,5 millones de trabajadores informales que contabiliza el instituto mexicano de estadísticas, el INEGI.
Ese sector representa casi una cuarta parte de la economía mexicana -la segunda más grande de Latinoamérica después de Brasil-, que en 2020 cayó un 8,5%.
Aunque se han recuperado miles de puestos, hasta diciembre pasado había 2,1 millones de desempleados, un 3,8% de la población económicamente activa.
“Hay indisciplina social, pero la realidad es que en esta ciudad muchos viven al día y tienen que salir a buscar su ingreso”, señala a la AFP César Salazar, del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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