Nueva York, la ciudad más grande de Estados Unidos, se prepara a cerrar las escuelas ante el avance del coronavirus pero Donald Trump se negó el viernes a considerar un nuevo confinamiento general apostando a la próxima distribución de una vacuna.
Las medidas de restricción, al igual que las aplicadas en Europa estas últimas semanas, parecen sin embargo dar resultado. En el viejo continente, la pandemia está dando muestras de un cierto enlentecimiento.
Estados Unidos, el país más azotado por la pandemia, registró el viernes 188.858 casos más y otros 1.596 decesos, según un relevamiento de la Johns Hopkins University.
Nueva York, la ciudad estadounidense más afectada por la primera ola de coronavirus en la primavera boreal, ha resistido hasta ahora a la segunda.
Pero la tasa de positividad de la prueba, que durante mucho tiempo se mantuvo cerca del 1%, ahora aumenta diariamente y superó el umbral crítico del 3% el viernes por primera vez.
El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, anunció el cierre de bares y restaurantes a partir de este viernes desde las 22H00 horas, una medida generalmente bien aceptada en una ciudad donde el desconfinamiento ha sido muy paulatino y este tipo de establecimientos ya estaban cerrando en su mayor parte antes de media noche.
El alcalde Bill de Blasio, quien reabrió parcialmente las escuelas públicas a fines de septiembre, pidió a los padres que se “preparen” para su cierre el lunes.
“Creo que se acerca la segunda ola (…), solo espero que no sea tan mala como la primera”, dijo a la AFP John Ryan, de unos cincuenta años, mientras esperaba frente a un centro de pruebas en Manhattan.
El recuerdo de los camiones mortuorios y de las carpas levantadas frente a los hospitales en marzo-abril, con más de 23.000 muertes registradas en la metrópoli, todavía está en la mente de todos.
..........
Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
