En el Hospital Central de la ciudad argentina de Mendoza se respira cierto alivio por el reciente descenso en los casos de covid-19, pero sus responsables no se confían e intentan prepararse ante una eventual segunda ola, como ocurre actualmente en Europa.
“Llevamos muchos meses de un trabajo arduo, agotador. Estamos recién teniendo la sensación de que el pico disminuye un poco. Pero todavía las terapias intensivas están ocupadas. Por lo que estamos viendo en el mundo, va a ser una pausa”, refirió a la AFP Hugo Vitale, médico coordinador de terapia intensiva.
Argentina, con 44 millones de habitantes, cuenta más de 1,2 millón de contagios de coronavirus y superó las 33.000 muertes.
Hasta julio, 90% de los casos se concentraba en el área metropolitana de Buenos Aires, pero a partir de ese momento la enfermedad se desplazó al interior del país, con una infraestructura hospitalaria más endeble que la de la capital.
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