Las regiones industrializadas del norte de Italia comenzaron este viernes a respetar un "extraño" confinamiento, como lo definió el diario Il Corriere della Sera, con las tiendas cerradas, las escuelas abiertas y la próspera Milán menos desierta de lo que se esperaba.
“Las decisiones del gobierno hay que respetarlas. Invito a los milaneses a quedarse en casa lo más que puedan, vivimos días difíciles”, instó el alcalde de la ciudad, Beppe Sala, en un video divulgado en las páginas sociales.
Mientras que en toda la península entra en vigor el toque de queda a partir de las 22H00 hasta la 05H00 locales, con el objetivo de detener el exorbitante aumento de los contagios de coronavirus, en cuatro “zonas rojas” de Italia, las más azotadas, se ordenó el confinamiento por un mes.
La división por colores de las 20 regiones de la península, en rojo para aquellas con alto contagio, anaranjado para medio, y amarillo para moderado, dispuesta por el jefe de gobierno Giuseppe Conte, afecta sobre todo a las norteñas Lombardía y su capital Milán, y a Piamonte, motores de la economía, clasificadas “zonas rojas”.
La bulliciosa capital financiera de Italia resultaba menos agitada este viernes y pese al cielo gris se veía a algunas personas en los medios de transporte o comprando bienes esenciales en los supermercados, lo que está permitido por las nuevas reglas.
“Creo que eso de calificar como zona roja a algunas regiones y excluir a otras, no es una solución. Para mucha gente es una decisión injusta y, de hecho, es un poco injusto. Si se decide el bloqueo, se debe aplicar a todos. En cualquier caso, no sacamos provecho de la experiencia que vivimos en marzo”, lamentó a la AFP la italiana Susy Porcu, residente en Milán.
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