Estados Unidos inició ayer las pruebas en humanos de una vacuna contra el coronavirus, mientras las autoridades advertían de que el país llegó al "punto de inflexión" de una crisis que podría durar "hasta agosto" y pedían quedarse en casa todo lo posible para aplanar la curva de contagios.
En un centro de investigación en Seattle, las autoridades sanitarias de EE.UU. administraron ayer por primera vez a un humano la vacuna conocida como RNA-1273, desarrollada específicamente para hacer frente a este brote de coronavirus.
"La fase 1 de la prueba clínica para evaluar una vacuna en investigación diseñada frente a la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) ha empezado", anunciaron en un comunicado los Institutos Nacionales de Salud (NIH, en inglés) de EE.UU.
La vacuna se administrará en esta primera fase a un total de 45 voluntarios, todos ellos adultos sanos de entre 18 y 55 años de edad, que participarán a lo largo de seis semanas en el experimento, destinado a evaluar diferentes dosis del producto para comprobar su seguridad.
Según el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de EE.UU. (NIAID), que forma parte de los NIH y desarrolló la vacuna junto a la compañía de biotecnología Moderna, el proyecto de inoculación frente al coronavirus tuvo resultados prometedores en modelos animales.
LATINOAMÉRICA
Mientras, varios países latinoamericanos continuaron ayer decretando medidas preventivas contra el covid-19. El Gobierno de Uruguay informó del cierre de las fronteras con Argentina, al tiempo que confirmó la existencia de 29 casos positivos por coronavirus covid-19.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó una "cuarentena total" que entrará en vigor a partir de hoy, martes, y que se aplicará en los 23 estados del país para frenar la expansión del coronavirus.
El avance del coronavirus en Brasil es inexorable hasta tal punto que el símbolo del país, el Cristo Redentor de Rio Janeiro, cierra debido a la pandemia.
Mientras, la populosa Sao Paulo, conocida por su intensa vida de ocio, sufre un "apagón" cultural con la suspensión de la actividad de sus museos.
Después de haber abrazado a decenas de seguidores en una de las manifestaciones celebradas el domingo en favor de su Ejecutivo, Jair Bolsonaro justificó el aliento que dio a la protestas, en contra de las recomendaciones emitidas por las autoridades sanitarias.
"Si el pueblo va a la puerta del Palacio (presidencial) yo tengo que estar junto al pueblo, tengo que demostrar que estoy con ellos", dijo el mandatario en una entrevista con la radio Bandeirantes.
