Con un discurso plagado de ironía y enfado y buscando constantemente la cercanía del jurado, la fiscal Joan Illuzzi-Orbon dedicó ayer su alegato final en el caso Harvey Weinstein a trazar una imagen de un productor de cine "violador abusador" que "humillaba" y "empequeñecía" a sus víctimas.
Illuzi-Orbon describió a Weinstein como un depredador sexual adicto al sexo, muy poderoso, influyente, "carente de empatía humana" y "extremadamente agresivo".
"Era el rey de su universo y las testigos eran únicamente hormigas que él podía pisar sin consecuencias", afirmó.
"El acusado no tenía por qué haber engañado a las mujeres para llevarlas a su guarida. Hay trabajadoras profesionales del sexo que se pueden conseguir sin engañarlas, pero quizá su vicio era el miedo en sus miradas", agregó, interrumpida por las protestas de la defensa de Weinstein.
