Uno de los peores criminales de la historia de Colombia, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias "Popeye", jefe de sicarios del capo del narcotráfico Pablo Escobar, murió ayer a los 57 años después de pagar más de dos décadas de cárcel por algunos de los más de 3.000 asesinatos en los que confesó haber participado.
El pistolero, nacido en 1962 en Yarumal (Colombia) y que nunca se arrepintió de sus crímenes, falleció en un hospital de Bogotá en el que estaba ingresado desde el pasado 31 de diciembre por un cáncer de estómago.
El nombre de "Popeye" está vinculado con los numerosos asesinatos de jueces, periodistas, magistrados, políticos, policías y ciudadanos comunes que estremecieron a Colombia en los años 80 y 90, la época del terror de Escobar.
Por esos crímenes pagó solo 23 años de cárcel pese a que se jactaba de haber asesinado con su propia mano a unas 300 personas y, como jefe de matones del cartel de Medellín, ayudado a planificar otros 3.000 homicidios.
Entre estos asesinatos están los del director del diario El Espectador, Guillermo Cano (1986); del exprocurador general Carlos Mauro Hoyos (1998); del excandidato presidencial Luis Carlos Galán, del gobernador de Antioquia Antonio Roldán Betancur y del comandante de la Policía de ese departamento Valdemar Franklin Quintero (los tres en 1989), así como de la periodista Diana Turbay (1991).
