El contingente de tropas aprobado por el Parlamento turco comenzó a desembarcar ayer en Libia con el objetivo de sostener al gobierno reconocido por la ONU en Trípoli y ampliar la misión de las unidades de drones turcos clase "Bayraktar TB2" que combaten en el país desde que el pasado abril el mariscal Jalifa Hafter lanzara su ofensiva contra la capital.
La presencia turca no supone una novedad: además de los aviones no pilotados desplegados en una base de la ciudad-estado de Misrata, único gran aliado local del gobierno sostenido por Naciones Unidas en Trípoli (GNA), agentes de los servicios de Inteligencia de Ankara asesoran desde hace meses a la operación "Volcán de la Ira" y unidades de elite encubiertas apoyan a las milicias sobre el terreno.
