Chile busca contrarreloj el avión militar C-130 Hércules que desapareció el lunes con 38 personas a bordo cuando se dirigía a la Antártida para realizar tareas de mantenimiento en la base chilena Presidente Eduardo Frei Montalva, una de las más grandes del continente helado.
"Estamos haciendo todos los esfuerzos humanamente posibles para poder encontrarlos a pesar de que las condiciones son extremadamente difíciles", reconoció ayer el presidente chileno, Sebastián Piñera, quien se declaró "consternado" y canceló su viaje a Buenos Aires para asistir a la toma de posesión de Alberto Fernández.
"No habrá ninguna limitación para esclarecer lo que ocurrió y, si Dios quiere, sabemos lo complejo y difícil, lograr ubicar el C-130 y algún sobreviviente", aseguró por su parte el ministro de Defensa, Alberto Espina, quien se trasladó a Magallanes, la región más austral de Chile, a 3.000 kilómetros al sur de Santiago, para monitorear la búsqueda.
La aeronave, que despegó el lunes de Chabunco, en la ciudad meridional de Punta Arenas, debía aterrizar más de tres horas después en la Antártida, pero perdió el contacto cuando sobrevolaba el mar de Drake, que separa Suramérica del continente helado y cuyas aguas están consideradas las más turbulentas del planeta.
