La convalidación de las leyes de apoyo a las protestas de Hong Kong por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfureció ayer al Gobierno chino, que reaccionó de forma especialmente dura y advirtió a Washington de que tomará "contramedidas" si continúa inmiscuyéndose en sus asuntos.
Ese condicional "si" parece ser la única puerta abierta a la esperanza para que las leyes estadounidenses sobre Hong Kong no acaben por dar al traste con las tímidas posibilidades que se habían abierto para un acuerdo comercial entre las dos grandes potencias del planeta.
Pekín no dice que adoptará medidas de represalia, sino que lo hará "si Estados Unidos continúa bajando por el camino equivocado", según el Ministerio de Exteriores chino tras la decisión de Trump.
