El día después de la celebración de la segunda vuelta electoral en Uruguay se vivió con una calma impensable en otros países ante un panorama de incertidumbre como el que arrojó el empate técnico entre los candidatos del Frente Amplio, Daniel Martínez, y del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou.
Si bien todo parece indicar que el candidato del opositor Partido Nacional (PN, centroderecha) será designado presidente electo, el escaso margen de votos entre él y su rival del oficialista Frente Amplio (FA, izquierda) hace que la Corte Electoral deba alargar la espera para la nominación del sucesor de Tabaré Vázquez en el período 2020-2025.
Lacalle Pou aventaja en 1,2 puntos porcentuales, es decir, 28.666 votos, a Martínez después de que la Corte concluyera en la noche del domingo el 100% del escrutinio.
No obstante, los 35.229 sufragios 'observados', es decir, los de aquellas personas que emiten su sufragio en diferente lugar a su circuito (mesa) original por algún motivo justificado, como militares desplazados, integrantes de mesas electorales o discapacitados motrices, hacen que aún pueda haber cambios.
En realidad, casi nadie en el país -ni siquiera los propios militantes del FA- espera ese milagro matemático, ya que para que Martínez se proclamara presidente electo el 90% de esos votos observados deberían ser para él cuando, tradicionalmente, fueron para los nacionalistas.
