Los colombianos mantienen viva la protesta contra la política económica y social del presidente Iván Duque que ayer inició sus primeros contactos con políticos en una "conversación nacional" que es una incógnita en medio de la más grave crisis de su Gobierno.
El cuarto día consecutivo de manifestaciones giró en torno a Dilan Cruz, un joven de 18 años que el sábado fue víctima de una bomba aturdidora disparada por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), que lo dejó gravemente herido al ser alcanzado en la cabeza cuando participaba de una protesta en el centro de Bogotá.
"El Esmad, una entidad creada por el Estado, agredió y le disparó un gas lacrimógeno de frente a un estudiante de este colegio. Yo soy docente, hemos salido a marchar pacíficamente, decentemente, sin agresiones", dijo una maestra de Cruz en frente del colegio donde estudia en Bogotá.
Este ataque, condenado por el exceso de fuerza por parte de la Policía contra la protesta pacífica, hizo que una vez más los colombianos salieran a las calles de la capital colombiana para corear al unísono "sin violencia".
El ataque a Dilan Cruz lo convirtió ayer en símbolo de resistencia y rechazo a la violencia policial, tal como quedó en evidencia en el colegio público Ricaurte donde estudia y frente al Hospital San Ignacio, en el que permanece con pronóstico reservado en la unidad de cuidados intensivos.
