El Papa Francisco llegó ayer a Bangkok para comenzar una histórica visita de tres días que supone el primer viaje en 35 años de un sumo pontífice a Tailandia, país de mayoría budista, pero cuya minoría católica ha esperado con fervor la llegada del pontífice. Francisco fue recibido por dignatarios del Gobierno y miembros de la jerarquía católica en Tailandia, pero la primera persona que le esperaba al bajar de las escalerillas del avión era su prima Ana Rosa Sivori.
