El estallido social que vive Chile desde hace casi cuatro semanas, el más grave desde el retorno de la democracia, ya deja al menos 20 muertos y cientos de heridos y detenidos, pero también serios datos económicos.
Las multitudinarias manifestaciones, que se iniciaron el pasado 18 de octubre por la subida del precio de pasaje de metro y se convirtieron en un clamor popular contra el Gobierno y el desigual modelo económico heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), son en su mayoría pacíficas.
Muchas marchas, sin embargo, acaban en episodios de violencia, con cruentos enfrentamientos entre manifestantes y agentes de seguridad, saqueos a grandes cadenas de supermercados, bancos y farmacias y destrucción de mobiliario público. También se registraron varios paros nacionales.
Estas son las siete cifras que están comprometiendo la economía del que era hasta ahora uno de los países más estables y prósperos de la región:
La economía chilena perdió desde el 18 de octubre cerca de 3.000 millones de dólares, lo que corresponde al 1,08% del producto interior bruto (PIB), según estimaciones del Gobierno.
El daño en infraestructuras se acerca a los 4.500 millones de dólares, de los cuales 300 millones corresponden a los destrozos que sufrieron al inicio de las protestas 70 de las 136 estaciones que tiene el Metro de Santiago, de acuerdo a la Cámara Chilena de la Construcción. También ardieron varios centros comerciales, edificios históricos e iglesias tanto en la capital como en otras ciudades del interior.
