Gremios estudiantiles, docentes, sanitarios y la ciudadanía autoconvocada volvieron ayer a protestar en las calles de Chile para pedir derechos básicos garantizados mientras el Gobierno analiza en los despachos las posibilidades para cambiar o reformar la Constitución.
Las manifestaciones se replicaron ayer en varias ciudades del país austral para exigir una educación pública gratuita, mejoras en el sistema de salud o reformas en el sistema de pensiones, exigencias compartidas por la gran mayoría de los ciudadanos del país austral.
La calle volvió a ser el lugar donde expresar las críticas a un sistema desigual, al igual que ocurrió en los pasados 24 días, en los que ya fallecieron 20 personas desde que comenzaron las protestas en Chile
De forma paralela, el debate político se centra ahora en la apertura del Gobierno a abrir un proceso constituyente para elaborar una nueva Carta Marga, en la manera de acometerlo y qué papel jugaría la ciudadanía.
Todo ello, a puertas de una huelga general convocada para hoy que amenaza con paralizar un país que lleva más de tres semanas afectado por el estallido social contra la desigualdad.
Miles de docentes y estudiantes marcharon por el centro de Santiago de Chile para pedir que la educación deje de ser un "bien de consumo" y se convierta en un servicio "gratuito y de calidad".
