El asesinato de un guardián indígena en un violento enfrentamiento con madereros ha vuelto a estremecer la Amazonia brasileña y expuesto la delicada situación de los pueblos originarios frente a las invasiones ilegales de aquellos que desean sus riquezas.
Paulo Paulino Guajajara, de 26 años, y miembro de los llamados "guardianes del bosque", que protegen la Amazonia por su cuenta, resultó muerto con un disparo en el rostro en el ataque ocurrido anoche en la reserva Araribóia, en el estado de Maranhao, nordeste de Brasil.
Otro líder indígena, identificado como Laércio Souza Silva, fue herido por arma de fuego en el brazo y la espalda, aunque su vida no corre peligro, según indicaron a EFE fuentes del Consejo Indigenista Misionero (Cimi), un organismo vinculado a la Iglesia católica.
También está desaparecido un maderero, de acuerdo con la Secretaría de Derechos Humanos de Maranhao.
Organizaciones de derechos humanos y medioambientales, como Greenpeace, exigieron que "sean tomadas acciones inmediatas para evitar más conflictos y muertes en la región".
El choque se produce en un momento de gran tensión en la Amazonía de Brasil, cuyo territorio alberga el 60 % de la superficie total del mayor bosque tropical del planeta. Según el Cimi, las invasiones ilegales de tierras indígenas en todo Brasil han aumentado un 44 % en los nueve primeros meses del año, coincidiendo con la llegada al poder del ultraderechista Jair Bolsonaro, quien está favor de la explotación de los recursos naturales de la Amazonía.
RECONSTRUCCIÓN
La emboscada fue contra dos de los guardianes de la reserva de Araribóia, homologada en 1990, con una superficie de 413.000 hectáreas y hogar de cerca de 6.000 indígenas de las etnias Awá-Guajá, Guajajara (o Tenetehar) y algunos Awá aislados de forma voluntaria.
Según el Cimi, Paulino Guajajara y Souza Silva partieron de la aldea "Lagoa Comprida" para cazar, cuando fueron sorprendidos en medio de la selva por cinco madereros armados, que les exigieron rendirse y entregar sus arcos y flechas.
