El Parlamento de Ecuador y sus alrededores volvieron a ser escenario de intensos disturbios entre las fuerzas de seguridad y manifestantes indígenas que trataron nuevamente de hacerse con su control, en el marco de las protestas sociales contra las medidas económicas del Gobierno.
Los choques estallaron antes del mediodía de ayer, cuando una marea humana de manifestantes, encabezados por una primera línea de mujeres, se aproximaron a la fachada de la Asamblea Nacional y comenzaron a corear consignas en quichua y a pedir que les dejaran pasar.
"Como mujeres no tenemos ningún arma, nuestra única ideología es tomarnos la Asamblea porque los gobernantes no pueden gobernar", explicó a Efe Yusta Malisa, una joven en la veintena llegada de la provincia andina de Tungurahua.
Los dirigentes indígenas insistían a los concentrados en que evitaran el uso de la fuerza y elevaran sus manos en señal de paz.
"Venimos a protestar pacíficamente aquí, que no haya violencia y de nuestra parte tampoco la habrá", señaló a Efe José Faringo, dirigente de la provincia de Pichincha.
A pocos metros, un cordón policial blindaba el Legislativo y los oficiales advertían a los movilizados que no recurrieran a la fuerza.
Pero desde un flanco llegó un grupo de individuos aparentemente cargados con piedras y las fuerzas de seguridad iniciaron una intensa carga con gas lacrimógeno que dispersó en pocos minutos a los arremolinados.
La agencia EFE constató frente a la Asamblea el traslado de tres agentes de la Policía heridos hacia el interior de la sede parlamentaria, así como a dos detenidos en los disturbios.
Durante el lapso de más de una hora eran intensos los disparos de gas lacrimógeno por los agentes policiales y el lanzamiento de juegos pirotécnicos, palos y piedras procedentes de un flanco de protestantes que trataba de romper el cerco policial.
