El terremoto desatado por el inicio de una investigación de juicio político contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, centró todas las miradas sobre el informante que presentó una queja por la llamada telefónica en la que el mandatario presionó a Ucrania para investigar al exvicepresidente Joseph Biden.
"El informante falso no se sostiene (...) El informante no sabía apenas nada, su descripción de segunda mano de la llamada es un fraude", aseguró Trump en su cuenta de Twitter.
Posteriormente, en declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca, señaló que se está "tratando de averiguar" cuál es su identidad a la vez que reiteró sus dudas sobre su credibilidad.
Este informante, un supuesto "topo" de la CIA destinado en la Casa Blanca, se convirtió así en la persona más codiciada de Estados Unidos.
Todos quieren hablar con él, pero muy pocos conocen exactamente quién es.
Trump exigió este fin de semana verse con el informante, mientras que los demócratas, impulsores del inicio del proceso de destitución, señalaron que están ya trabajando para que testifique ante el Congreso.
"Tendremos el testimonio sin filtros del informante. Estamos tomando todas las precauciones" para proteger su identidad, explicó el legislador demócrata Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, una de las comisiones que investigan al gobernante estadounidense.
