Los sabores o sustancias añadidas a los cigarrillos electrónicos podrían ser un elemento clave en los crecientes casos de lesiones pulmonares graves relacionados con el vapeo en Estados Unidos, que provocaron ya una muerte en el país, dijo ayer un experto en neumología que estudia el problema.
"Como dicen los chefs, el secreto podría estar en la salsa", aseguró el doctor John E. Parker, profesor de Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos en la Universidad de Virginia Occidental (EEUU), en una conversación telefónica.
En 2015, Parker y su equipo alertaron a la Asociación Estadounidense de Médicos Torácicos sobre el caso de una mujer de 31 años a la que habían atendido en su hospital y cuyos problemas respiratorios agudos –una neumonía lipoidea– acabaron relacionando con el vapeo.
Cuatro años después, los gubernamentales Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC, en inglés) detectaron 193 casos de pacientes con problemas respiratorios graves tras haber consumido cigarrillos electrónicos en el país, y el pasado viernes informaron de la primera muerte aparentemente relacionada con ese hábito.
"No creo que el caso que nosotros tratamos fuera el primero en el país, pero sí pensamos que era un evento centinela, lo que significa que si encuentras un caso, es probable que haya más, especialmente cuando la causa es algo tan extendido como vapear", explicó Parker.
Atajar el brote de lesiones relacionadas con el vapeo implicará "entender qué componentes hay en el material que se está inhalando, porque es probable que sea un componente, o una mezcla de componentes, lo que está causando el problema", opinó.
"Los productos disponibles por la vía comercial pueden provocar enfermedades, pero existe la preocupación de que el problema pueda estar en algo que añade el usuario individual", indicó el doctor.
