Corea del Norte lanzó ayer dos misiles de corto alcance y demostró nuevamente su descontento con unas inminentes maniobras militares de EEUU y Corea del Sur, así como su impaciencia para que Washington acepte sus términos para retomar el diálogo sobre desarme.
La acción incrementa en un peldaño más la presión sobre Washington para retornar a la mesa de negociación, apenas dos días después de que el régimen enviara otra señal de advertencia al desvelar un nuevo modelo de submarino capaz de lanzar misiles balísticos.
Piongyang confirmó que el lanzamiento de los dos misiles de corto alcance buscaba poner a prueba una "nueva arma táctica teledirigida".
La prueba, desde la costa oriental del país y supervisada personalmente por el líder norcoreano, Kim Jong-un, fue "una demostración de fuerza" ante las maniobras militares conjuntas de Corea del Sur y Estados Unidos programadas para agosto próximo.
Según informó la agencia de noticias del régimen de Pionyang, KCNA, la nueva arma es un "un sistema sofisticado" que incluye un proyectil teledirigido a baja altura "que no sería fácil de interceptar".
Los lanzamientos de ayer se realizaron desde la península de Hodo, en las cercanías de la ciudad de Wonsan (costa oriental), en dirección al Mar de Japón (llamado Mar del Este en las dos Coreas), detalló un portavoz del Ministerio de Defensa surcoreano.
