La aeronáutica estadounidense Boeing adelantó ayer que el veto a los aviones 737 MAX en casi todo el mundo, como consecuencia de dos siniestros mortales en Indonesia y Etiopía, le supondrá un coste de 4.900 millones de dólares en el segundo trimestre del año.
La firma indicó en un comunicado que continúa trabajando con las autoridades y prevé recibir las primeras aprobaciones para la vuelta al servicio de estos aviones en EE.UU. y otras jurisdicciones en los últimos tres meses de 2019.
"Boeing registrará un cargo después de impuestos de 4.900 millones de dólares (8,74 por acción), vinculado a sus estimaciones de potenciales concesiones y otras consideraciones para sus clientes por los problemas relacionados con la paralización de los 737 MAX y los retrasos en las entregas", explica en la nota.
