La familia de Emanuela Orlandi, la hija de 15 años de un empleado vaticano desaparecida en 1983, vivió ayer una nueva decepción en su continua búsqueda cuando se comprobó que estaban vacías las tumbas del cementerio donde les indicaron que podían estar los restos de la joven.
Desde hace 36 años la familia Orlandi busca respuestas, sobre todo en el Vaticano, que hasta ahora había rechazado abrir cualquier tipo de investigación, para conocer qué le ocurrió a Emanuela cuando el 22 de junio de 1983 desapareció sin dejar rastro tras salir de su clase de flauta.
